Cuando me di cuenta mis caricias añoraban su piel, mi mente su figura, mi cuerpo de lápida tibieza extrañaba la fogosidad del suyo.
Verónica cuál mariposa entre abejas, se muestra con amigas, sabe estar tranquila, disfrutando del ambiente. Pero cuando empieza a moverse, pareciera que la música siguiera su ritmo, adueñándose de las miradas masculinas y de la envidia de las empaquetadas.
En ella rebotan: los caretones de moda, los romeos con sus cursilerías, los nenitos de mamá con sus tonterías, los langas que se las saben todas. Para entrar en la línea de su pensamiento solo hay que ser original.
Con su boquita entreabierta, sus ojos claro cristales, el rubio paquete de su peinado, una remerita ajustada, y la seducción a cuesta, va engatuzando corazones, despertando sensaciones, creando un estilo, enamorando por doquier.
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